MI CONFRONTACIÓN COMO DOCENTE
Estudié la licenciatura en enseñanza
del español hace un par de años, realmente no era lo que quería estudiar pero
al final me he convencido de que esta era mi profesión. Inicié trabajando con
extranjeros pero la necesidad de conseguir una situación económica más estable,
hizo que un día participara en un convocatoria para ocupar una plaza en el
centro de estudios de bachillerato “José Vasconcelos”. Fue un cambio radical,
no sabía cómo trabajar con mexicanos aunque dominaba muchas cosas de español,
me sentía incompetente al ver el salón de clases engentado. Ya me acostumbré
pero aún necesito aprender mucho para trabajar adecuadamente con grupos grandes
que en ocasiones hacen que me desespere.
Ser maestro no es fácil, requiere de
mucha dedicación y paciencia para hacer las cosas bien: paciencia porque
tenemos que soportar a aquellos que no les interesa lo más mínimo la clase;
dedicación para hacer las cosas bien. Si no se tiene estas características veo
difícil desarrollarse adecuadamente. Además, también se requiere verdaderamente
trabajo para hacer del conocimiento algo interesante y atractivo para los
alumnos; hacerles ver que lo que están aprendiendo es realmente útil para la
vida. Asimismo, estudiar, prepararse día a día porque ser docente a nivel medio
superior requiere más preparación; los jóvenes saben mucho más porque les gusta
investigar y porque se la pasan en la red y es por eso que ya no se les engaña
tan fácilmente. Si se comete un error, lo ven como una oportunidad para
comenzar la burla. Por esta razón requiere de muchas horas de preparación cada
una de las sesiones de clase que muy pocas ocasiones son
recompensadas por la misma Secretaría pero sin embargo, el anhelo y el
deseo de seguir adelante son abonados por las palabras que los mismos
estudiantes hacen: “gracias profe qué chida clase dio; aprendí mucho”. Eso sí
que hace sentirse la persona más feliz del mundo.
También el poco tiempo que llevo en la
docencia, me ha enseñado a aprender con mis alumnos y de ellos con actividades
que permiten que los estudiante se expresen, digan lo que sienten y sobre todo
lo que saben para complementarlo más tarde con mis ideas y de esa manera se
vaya generando nuevos conocimientos, nuevos aprendizajes.
Por otro lado, Si tuviera que
describir un día de trabajo en mi preparatoria diría que cada día y cada sesión
son diferentes porque tiendo a cambiar mucho las actividades que en primera
instancia fueron planeadas en mi plan clase para todos los grupos que me toca
cubrir pero que por ciertas razones, me doy cuenta que no están funcionando o
que están resultando muy complejas y por
esa razón, el tiempo que propuse no es suficiente para lograr el objetivo que
busco o simplemente las cambio porque están resultando muy aburridas.
Intento que la mayoría de las
actividades propuestas, cumplan algunos aspectos como: teoría enfocada a
ejemplos claros de la realidad; se desarrollen a partir de un trabajo
individual el cual se complemente con el trabajo en equipo y se concluya de
manera grupal; se trabaje con actividades utilizando las TIC. Aunque hay que
dejar claro que en ocasiones no se puede por el tiempo o por problemas
relacionados con la conexión a la red. Además de saber gramática y una gran
cantidad de teoría, mis alumnos deben a
aprendan a escribir y a leer con textos reales porque creo que eso es lo más
importante.
En clase busco actuar como un amigo
más que un profesor que va a enseñar y que va a imponer orden pero no a partir
del miedo sino del respeto que les doy
siempre y con el trabajo que demuestro. Trato de interactuar con ellos en las
diferentes actividades para mostrarles también que estoy aprendiendo con ellos
y no generar una idea falsa: el maestro
todo lo sabe y no necesita estar haciendo lo que no nosotros hacemos. Si no se
entendió algún punto del tema que se está estudiando, me doy a la tarea de
buscar más información y ejemplos y actividades adicionales para solucionar el
problema. No dejo nada de “ve y búscalo” o “investiga para que entiendas mejor”
no eso jamás.